martes, julio 30, 2013

Porn Sex vs Real Sex

domingo, julio 21, 2013

Estoy Aqui !!



Estoy aquí es una Intervención Urbana que nos llama como sociedad a concientizar sobre la realidad que viven miles de animales en nuestras ciudades, olvidados e ignorados en un mundo en el que la rutinaria y ajetreada vida de la ciudad nos conlleva a olvidar lo importante que son nuestros mejores y más fieles amigos.

El Poder del Cianoacrilato


Cerradura Antirobo


miércoles, julio 17, 2013

Había una vez un hombre perfecto y una mujer perfecta.

Los dos se encontraron y después de un noviazgo perfecto, celebraron un matrimonio perfecto. Su vida juntos fue, no hay que decirlo, perfecta.

Durante una tormenta de nieve en Navidad, esta pareja perfecta iba conduciendo su auto perfecto por una tortuosa carretera (no tan perfecta), cuando se dieron cuenta de que alguien al borde de la carretera necesitaba ayuda. Como formaban una pareja perfecta se detuvieron a ayudar.

Allí estaba Santa Claus con un gran paquete de juguetes. Debido a que no deseaban desilusionar a ningún niño, la pareja perfecta acogió a Santa con sus juguetes en el vehículo.

Pronto se encontraban yendo de casa en casa entregando todos los juguetes. Desafortunadamente las condiciones del tiempo se deterioraron y la pareja perfecta y Santa Claus tuvieron un accidente. Solo uno de ellos sobrevivió.

¿Quién sobrevivió?

(Busque la respuesta mas abajo)


(Más abajo)



(Más abajo todavía)




Sobrevivió la mujer perfecta. En primer termino, fue la única que realmente existía. Todo el mundo sabe que Santa Claus no existe y que los hombres perfectos tampoco existen.

MUJERES: Suspendan aquí la lectura. Para Uds. este es el final del chiste.

HOMBRES: Continúen bajando...

(Bajen más)


(Bajen todavía más)



Como es verdad que los hombres perfectos no existen y que no hay tal Santa Claus, la que iba conduciendo tuvo que ser la mujer perfecta. Esto explica el porqué del accidente.

Ahora, si Ud. es una mujer y siguió leyendo hasta aquí, eso explica también otra cosa:
Las mujeres nunca hacen un carajo de caso de lo que se les dice...

10 FOTOGRAFIAS QUE HICIERON HISTORIA

lunes, julio 15, 2013

Despues Nunca Despues

Un Ukelele Tocado a 4 Manos

Zapatos antigravedad de Michael Jacson



Mujer, ¿Cuándo dejaste de pensar que eres bella?

"COSA EXTRAÑA EN EL HOMBRE: NACER NO PIDE, VIVIR NO SABE Y..... MORIR NO QUIERE" .

No dejen de leer esta aterradora crónica del periodista y escritor colombiano Juan Gossaín. Tiene que ver con nuestro futuro. Tiene inevitablemente que ver con la vida y el atentado sistemático a lo que está siendo sometida Colombia por un puñado de dólares...(Locomotora del petróleo y la minería) ¿Y cuando se nos acabe la vida... para qué los dólares?
Enviénlo a todos sus contactos y a los recién elegidos nuevos gobernantes...

"Cuando el último árbol haya sido talado, el último animal haya sido cazado y el último pez haya sido pescado, solo entonces, el hombre blanco entenderá que el dinero no se puede comer"
PROFECÍA DE LOS NAVAJOS DE NORTEAMÉRICA

"El petróleo es la sangre de la madre tierra. Cuando el hombre blanco haya acabado con él, vendrá el desastre."
PROFECÍA DE LOS INDÍGENAS U´WA DE COLOMBIA

Una mañana de mayo pasado, los viejos madrugadores del pueblo de Marytown, perdido en las costas que bordean el sudeste de los Estados Unidos, se levantaron como todos los días a echarles unas migajas de pan a los pájaros marinos que merodean con mansedumbre por los patios y que se han ido convirtiendo en sus amigos.

Lo que vieron los dejó espantados: las gaviotas de cabeza negra, que son tan bellas, también tenían negro el plumaje. Del pico les goteaba una mancha babosa. No podían levantar el vuelo de la arena, con las patas hundidas en una masa de chapapote pastoso, como el asfalto cuando se derrite. Una de las gaviotas miró a la gente pidiendo ayuda.

Según cuentan los testigos, más allá de la playa, cerca del río, tres garzas morenas habían muerto con los ojos despepitados. El guiso espantoso que navegaba corriente abajo, matando todo lo que se le atravesara, era la mezcolanza de petróleo crudo de la empresa British, que cayó pocos días antes a las aguas del Golfo de México.

A esa misma hora los alcatraces de la bahía de Santa Marta, al norte de Colombia, desayunaban su ración cotidiana de buñuelos de carbón. El periodista Antonio José Caballero, grabadora en mano, esperaba en la playa el regreso de los pescadores que habían salido a trabajar temprano. Mientras aguardaba, la cámara de su teléfono celular retrató la pala enorme de un barco carbonero que arrojaba al mar el polvo negro que sobró en las bodegas.

A esa misma hora, en las playas legendarias de Juanchaco y Ladrilleros, cerca de Buenaventura, los lancheros de cabotaje que llevan carga y pasajeros por los pueblos que se arraciman en las orillas del Pacífico limpiaban sus motores preparándose para un nuevo día de trabajo. Como si fuera la cosa más natural del mundo, arrojaban al mar el contenido de unos tanques repletos de residuos de gasolina, queroseno y diésel. Un langostino magnífico, que medía un jeme, iniciaba el día tomándose su primera taza de combustible. Cuando vi la fotografía en El País de Cali me dieron ganas de echarme a llorar.

A esa misma hora, en la zona industrial de Cartagena de Indias, abierta sobre la bahía del Caribe resplandeciente, los trabajadores de una compañía empacadora se sentaron a desayunar en los comedores de su empresa. En ese momento volvieron a ver, como venía sucediendo en las mañanas más recientes, que una nata de tizne cubría la superficie del café con leche, y que una mermelada negra, tan semejante al betún de limpiar zapatos, se había pegado al pan y al queso blanco.

Entonces, no aguantaron más. Se levantaron todos, sin que nadie los hubiera convocado, y comenzaron a golpear los platos contra los mesones. La algarabía se oyó en media ciudad. Las autoridades ambientales ordenaron el cierre de un muelle vecino, que se dedica a cargar carbón a cielo raso, sin mayores precauciones ni cuidados, sin tubos cerrados ni conductores protegidos. Seis días después el muelle fue reabierto.

A esa misma hora, en la región acuática de La Mojana, que cubre un gigantesco territorio húmedo de los departamentos de Bolívar, Sucre y Antioquia, bajaban resoplando los ríos Cauca y San Jorge, que se desbordan en caños y ciénagas. El apóstol Ordóñez Sampayo, que se ha gastado la vida defendiendo de la contaminación a campesinos, cosechas y animales, apareció en la plaza de Guaranda con el dictamen médico en la mano: los doctores certificaban que los tres niños que nacieron deformes tenían mercurio en el sistema sanguíneo.

El terrible mal de Minamata, como lo saben los japoneses, porque las empresas en cualquier parte del mundo, en Tokio o en Majagual, arrojan porquerías químicas a las corrientes, y primero se pudren las aguas, y después nacen degenerados los peces y los camarones, y después nacen sin ojos los niños cuyas madres, en aquellos caseríos extraviados de la mano de Dios, consumen esa agua y esos pescados.

En las cabeceras de ambos ríos, las compañías mineras, que buscan oro entre la tierra, hacen sus excavaciones con un sancocho de mercurio y ácidos. Arroyos y acequias se llevan el mazacote. Los bocachicos mueren con la boca abierta en los playones. Las espigas de arroz no volvieron a crecer.
En medio del desastre causado por las inundaciones, y como si fuera poco, las yucas harinosas de antes florecen ahora con un hongo químico a manera de cresta. El hambre campea entre los pocos ranchos que no se ha llevado el invierno. Las emanaciones de las lagunas huelen a lo mismo que huele un laboratorio de detergentes.

Hay que decir, también, que los empresarios mineros se defienden diciendo que Ordóñez Sampayo está loco. Claro que está loco: ningún hombre cuerdo expone su pellejo ni dedica su vida entera a defender a un ruiseñor, una mojarra, un plátano pintón, una mazorca de maíz o a una mujer embarazada que carga un fenómeno en el vientre.

Epílogo

Aquella mañana, cuando los pescadores de Santa Marta regresaron a la playa, el periodista Caballero los acompañó en su tarea de descamar y abrirles el buche a los escasos pescados que traían.

-¿Qué es eso? -preguntó, intrigado, al ver unas bolas negras en el estómago de un bagre.

-Carbón, amigo -le contestó uno de ellos, levantando el animal-. Pelotas de carbón. Eso es lo que comen ahora.

Caballero tomó más fotografías y se las llevó a algunos funcionarios de la industria carbonera.

-No se preocupe -le contestó el gerente-. Vamos a construir un nuevo muelle de última generación.

-No lo dudo -dijo el reportero, con una mueca de dolor que parecía sonrisa-. No lo dudo: será la última generación.

El día que Caballero me contó esa historia, y me enseñó sus fotografías, ya no sentí ganas de echarme a llorar, como la vez aquella del langostino bañado en combustible. Lo que sentí ahora fue rabia. Cuando ya no quede una sola hoja de acacia, cuando el último pulpo haya muerto atragantado con ácido sulfúrico y cuando nuestros nietos nazcan con un tumor de carbón endurecido en la barriga, entonces será demasiado tarde. Dispondremos de computadores infrarrojos de última generación, pero ya no habrá agua para beber; los celulares de rayos láser se podrán comprar en las boticas, pero el sol no volverá a salir; los niños encontrarán el algoritmo de 28 a la quinta potencia con solo cerrar los ojos, pero dentro de 20 años no sabrán de qué color era una golondrina.

Los invito a todos a ponerse de pie antes de que se marchite el último pétalo. Usen el arma prodigiosa del Internet para protestar. Hagan oír su voz. Que el correo electrónico de los colombianos sirva para algo más que mandar chistes y felicitaciones de cumpleaños. Porque, si seguimos así, el día menos pensado no quedará nadie que cumpla años. Ni quién envíe felicitaciones.

Los Efectos del Armagedon


Guia Legal para Fotografos


sábado, julio 06, 2013

Encuentre su Código Postal Aquí !!


Circulo Vicioso


Como hacer feliz a un Hombre y a Una Mujer

CÓMO HACER FELIZ A UN HOMBRE
1. Darle de comer
2. Dormir con él
3. Dejarlo en paz
4. No chequear su teléfono (mensajes)
5. No lo molestes por lo que haga
¿Qué tan difícil es eso?

CÓMO HACER FELIZ A UNA MUJER
En realidad no es demasiado difícil, pero...
Para hacer a una mujer feliz
un hombre sólo necesita ser:
1. un amigo
2. un compañero
3. un amante
4. un hermano
5. un padre
6. un maestro
7. un chef
8. un electricista
9. un plomero
10. un mecánico
11. un carpintero
12. un decorador
13. un estilista
14. un sexólogo
15. un ginecólogo
16. un psicólogo
17. un exterminador de plagas
18. un psiquiatra
19. un curandero
20. un buen oyente
21. un organizador
22. un buen padre
23. muy limpio
24. simpático
25. atlético
26. caliente
27. atento
28. galante
29. inteligente
30. gracioso
31. creativo
32. tierno
33. fuerte
34. que comprenda
35. tolerante
36. prudente
37. ambicioso
38. capaz
39. valiente
40. determinado
41. verdadero
42. confiable
43. apasionado

Sin olvidarnos de:
44. dar cumplidos regularmente
45. ir de compras con ella
46. ser honesto
47. no estresarla
49. no mirar otras mujeres

Y, AL MISMO TIEMPO, TAMBIÉN DEBE:
50. darle mucha atención
51. darle un montón de tiempo,
sobre todo tiempo para sí misma
52. darle mucho espacio,
53. nunca preguntarle a dónde va.

PERO SOBRE TODO ES MUY IMPORTANTE
54. nunca olvidar:
* cumpleaños
* aniversarios
* día de San Valentín
* acuerdos que hace. —

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¿Y si nos levantamos?

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